La hilarante comedia de Pedro Muñoz Seca se corresponde con el humor de su gente, que hace caricatura de las tragedias como si la vida valiese menos y a la vez más de lo que vale. Este autor, dedicado en especial al teatro, con su particular estilo enamoró a algunos autores como Ramón del Valle- Inclán, quien dijo de él: "Quítenle al teatro de Muñoz Seca el humor; desnúdenle de caricatura, arrebátenle su ingenio satírico y facilidad para la parodia, y seguirán ante un monumental autor de teatro". Probablemente haya sido precursor de la enorme tradición teatral que en El Puerto ha fluido, donde la cuarta pared siempre se ha correspondido con un público que ha ido desde la aristocracia hasta el vulgo. Don Mendo mató a menda, pero Pedro Muñoz seca sigue vivo en cada resquicio teatral de la localidad.
La nostalgía albertiana se respira desde que Rafael naciese en 1902. Este escritor, que fuese artista desde que viese la luz en el número 46 de la céntrica calle Palacios, es ante todo y por méritos, poeta (pertenece a la llamada "Generación del 27" española), pero llega a dar pinceladas en otras artes como el cine o la pintura de muy buenas maneras. El neopopularismo es su base para desarrollar una poesía nostálgica, de amor desgarrado, ese amor de verdad que perfuma todos sus versos.Más tarde, se entregó a la causa política en las filas del partido comunista, pero ante todo, Alberti es un emblema de la literatura española que engrandece a esta pequeña localidad como un hijo que prospera ante los ojos ufanos sus padres.
Jose Luis Tejada Peluffo o Fernan Caballero (Cecilia Bohl de Fabber), que no nació en El Puerto, pero si vivió toda su vida en la céntrica calle La Palma, son otros de los numerosos oriundos de El Puerto con dotes literarias, que desarrollaron su obra en ese rincón del que desde el Rey Sabio o Menesteo, undécimo rey de Atenas, quedaron prendados.


